Compartimos el trayecto a nuestros respectivos lugares de trabajo y, con ello, los estragos propios de un tapón de un lunes por la mañana. Doña Evangelina me habló sobre su trabajo, el embarazo de su ahijada Laura y sobre su hijo Rafa. Me contó que este último vive en Nueva York desde hace cinco años y que trabaja como Showman, animando fiestas, muy a pesar de haberse graduado aquí en Administración de Empresas.
De haber pasado más tiempo en ese autobús, seguro ya sabría su número de seguridad social, tipo de sangre y preferencias por tragos exóticos.
No es raro en un autobús intercambiar historias con desconocidos. Desconocidos que jamás vuelves a ver y que, aunque lo hicieras, un próximo encuentro no serviría para dar seguimiento al anterior.
Pero vaya que no es tan malo: cualquier situación resulta graciosa ante la posibilidad opuesta que supone aflorar el mal humor por estar parado en un tapón cuando debería estar hace 20 minutos en el trabajo. Cualquiera, incluso la jocosidad de un programa de radio, un chofer mostrando sus aspiraciones artísticas cantando canciones de Antony Ríos o la historia de cómo Rafa se convirtió en Showman.
lunes, septiembre 14, 2009
Lo que me contó…
lunes, septiembre 07, 2009
Cruzando el abismo...
Rozaba el abismo. Sus pies se encontraban en la superficie -a escasos pasos de viajar en la profundidad donde los sonidos se pierden- pero sus pensamientos ya caían al vacío infinito.
Se condujo hasta allí a causa de un orden incorrecto de prioridades que desencadenó una serie de complicaciones médicas. De qué vale ser joven, inteligente e importante, y no emocionalmente estable, feliz.
Solo cuando le estremeció la sensación de caer, entendió que era el momento de empezar el retroceso. El momento en que muy poco importa, nada más que la familia, nada más que los amigos, nada mas que el amor.
Pero ya era tarde…aunque no lo bastante para despertar. Se escapó de la pesadilla, pero apenas respiraba sobre la camilla de un hospital con olor a alcohol disfrazado de flores secas.
Entendió y les mostró a otros que toda aquella maraña de pasar los días ahogando emociones y desgastando apariencias, por todo aquello que muchos llaman vivir, se simplifica a ser nada más que una simple ovejita y dejarse pastorear. Me enseñó a ser libre. Salvó su vida sin saber que salvaba también la mía.
lunes, agosto 24, 2009
Apostando a Murphy
Dicen que Un pesimista es un optimista bien informado. Y, de alguna forma, esto es ciertamente respaldado por la ya famosa Ley de Murphy:
"Si algo puede salir mal, saldrá mal"
No hay duda, en un sentido u otro, a todos nos ha pasado. Pero como bien dice el mismo Murphy:
“Sonría. Mañana puede ser peor”
miércoles, agosto 05, 2009
Pagando cuentas en el Banco de Favores
Enmudezco.
Desconcertada insisto en que no lo haga, al tiempo en que pienso en todo lo que ignoro –incluso lo que algunas personas son capaces de enseñarnos- y en lo increíblemente maravilloso que resulta no tener idea de lo que sucederá en los próximos segundos que puede cambiar mi vida.
En ese momento se acaban todas mis teorías, me vuelvo pequeña ante tanta grandeza y pierdo las fuerzas que me quedaban. Me niego a recibirlo alegando que él lo necesita mas que yo, pero se aleja diciéndome: “Acaso no sale el sol para todos?”
Me desarma. No es que sea extraña esta manera de aprender una lección, es que es ésta la única que funciona. Recobro lentamente la sensibilidad ante el sentido solidario que se desprende de la entrega y el servicio a los demás, y pienso, en que ahora es mi turno de hacer lo mismo con un tercero.
lunes, agosto 03, 2009
11-18-30-03-36-14
Jamás he jugado un Loto. Me gustaría decir que al menos no uno real, pero la verdad es que ni siquiera he jugado el automático. Esto no me excluye de ser una de las tantas y tantas personas que ha soñado con ser millonario de una manera fácil y que ha planeado todo un futuro respondiendo a la pregunta de qué harías si te sacaras el Loto, pero la realidad es que ni siquiera estoy “en la tómbola”.
Un sábado cualquiera -inspirada en la numeración de un billete de quinientos pesos- hice la combinación necesaria con la que –pensé- resultaría agraciada. No conozco la primera persona que haya ganado este juego al intentarlo por primera vez, pero me sedujo la idea y creí –como todo el que juega- que yo podía ser la ganadora.
No jugué. Las razones: muchas. Incluso que ese día llovió y no me atreví a salir solo por algo tan absurdo como la idea de ganarme el Loto. Pero, por supuesto que estuve pendiente a los números que salieron ese día.
Acerté con 4 de los 6. Esto significa que tengo poco más de la mitad de la suerte que necesito, pero en este caso eso no cuenta porque es un juego. Simple: es todo o nada, ganas o pierdes.
De haber jugado ese día…nada habría pasado; excepto que ahora formaría parte del grupo que está en la tómbola. Sin embargo, no puedo evitar pensar que, tal vez, de haber realizado la jugada todo sería diferente, incluso la combinación ganadora de aquel día: pude haberlos acertado todos, o tal vez ninguno. Simple.
martes, julio 28, 2009
Debió ser único
Ahora tendría 92, una idea escasa de cómo hacer música, una voluntad de hierro y unas ganas enormes de continuar siendo feliz.
Tal vez carecería de fuerzas para trabajar la tierra, pero estaría internado en lo más profundo del sembradío de Café para asegurarse de que todo esté saliendo bien y de no tener que vender hasta su honor para poder costearlo.
Podría andar reclamando su -jamás reconocido- derecho a no irse antes de los 108 años, pues su contrato de vida de 83 podría ser renovado por otros 20 y Dios le concedería 5 por buena conducta (aunque partió antes, sin habérselos ganado).
Lo imagino supersticioso, admirando las propiedades de la canela -por eso de la esencia y las buenas vibras - y haciendo alusión a lo aprendido del libro “Como hacerse millonario” leído hace 18 años. Jugaría la lotería por las tardes y haría combinaciones exóticas basadas en los sueños.
Y qué tal el tipo de abuelo del que siempre algo se puede aprender. Ese que proclama la optimización de los recursos y el respeto mutuo. Desestimaría la legalización del narcotráfico y el aborto, sobre todo si se tratase de un familiar suyo.
De haber sido escritor, poseedor de un intelecto envidiable, no leería este Post para evitar contradicciones familiares. Jamás se uniría a las filas perredeístas ni apoyaría la reelección. Cultivaría el amor por la lectura y creería firmemente – cual Física Cuántica- en que somos energía y estamos todos conectados.
Pero si fue solo un tipo común -de los que a su edad juegan Dominós con los colegas y escuchan “la pelota”- pensaría que, mejor que ser una extraña combinación de todas las anteriores, le gustaría seguir siendo el viejo alegre que, por irse a destiempo, su nieta no conoció.
viernes, julio 03, 2009
Que cambias!!!

Te aseguro que cambias. Que en la medida que dejas que las cosas pasen y, en vez de hacer planes, solo planteas opciones, ves como todo ocupa su lugar. Déjate llenar de esa magia que te hace pensar que todo es posible, que hace que tu semana parezca un arco iris y que da sentido a cada mañana que al despertarte te regala una sonrisa. Deja que te toque y verás que cada día será viernes.